La Cafetería.
Siempre he dicho que necesitamos muchos lugares como estos, principalmente porque son los únicos espacios en donde puedes pensar tranquilamente en eso que te da vueltas y vueltas en la cabeza… Nada que un buen café no pueda calmar… por lo menos por un momento.
Es mi primera cita luego de la separación con Daniel hace ya tres meses y medio. Los nervios me empiezan a pasar la cuenta: las manos me sudan y la taza suena al chocar con el plato… Sin embargo, estoy tranquila, raro ¿no?… Nada que un buen café no pueda calmar…
En la espera la mítica Cafetería Torres se hará cómplice del encuentro, en donde compartir un café cuando cae la tarde o hacer un break por la mañana, sabe bien.
En medio de nuestra gran Alameda está ubicado a pasos de la Estación de Metro Los Héroes, entre las calles Dieciocho y San Ignacio en un gran y precioso remodelado edificio que data de 1897. ¿Sabías que aquí se creo el “Cola de Mono”?, y además el sándwich “Barros Luco” en honor al presidente de igual apellido, que siempre pedía “carne y queso por favor”.
Llegó… los nervios se acrecientan… Las miradas juegan a no mirarse y los temas propios de trabajo, familia y hobbies hacen que el encuentro sea más distendido. Un café, un pastel, un cigarrillo son protagonistas.
Un Corte con sopa caliente.
En la conversación descubrí que mi cita resulta ser muy agradable y sin mucho análisis para esto, le pido me acompañe a mi siguiente parada.
Mientras caminamos con paso lento, lo escucho en su plática, tengo el tiempo suficiente para pensar en lo que acaba de suceder: un personaje con tema, simple y agradable, con la vida aparentemente resuelta, eso es lo me hace pensar que es posible que funcione algo, un próximo encuentro, una gran amistad, una gran relación, una… llegamos.
Era muy cerca hacia donde nos dirigíamos, nada de taxis, ni micros. Sólo nuestros pies nos llevan hasta este lugar, El Restaurante Boulevard Lavaud de la Peluquería Francesa.
Veo que Santiago tiene harto que mostrar y con buena compañía se hace más agradable de lo que pensé.
Abro la puerta y ese olor a antaño entra por mi nariz, donde el encuentro de artistas, pintores y escritores en los años 80’s está plagado en sus murallas, fieles testigos de que este lugar tiene historia… nada menos que desde 1891 estos señores laboran el arte del cabello, porque la mezcla de una peluquería con un restorán de comida de autor, son ideales para seguir la odisea.
Gracias al Beto Cuevas la conocí (quien cortaba aquí su melena noventera en sus días de rockero emergente en nuestro país).
El Boulevard Lavaud, que me parece una buena alternativa para conocerse aun más, es un exquisito restorán estilo francés con carta típica del país combinada con la de Chile. Que mejor que una rica sopa de cebolla, especies y queso fundido para el final, para pasar estos días de frío al almuerzo.
Ya más en confianza podemos investigar mutuamente de nuestros sueños y proyectos de vida… ¿coincidencia o no?, puedo encontrar detalles parecidos a los mios.
Nadie en mi oficina supo con quien me encontraría. Fue un clásico “voy y vuelvo” que será interrogado al regresar… obvio. Debo justificar de alguna manera mi pronta salida, ni se lo imaginan.
Ese fue mi pedido, mientras que mi acompañante pidió unos crepes de espárragos, alcachofas con queso parmesano. Hablamos de la vida y de nuestras últimas relaciones, típico. Quisiera sólo hablar de mí, de lo que me gusta o no, de lo que soy, lo que siento, pero parece ser una ley: dime lo que tienes y te diré como eres o tu pasado te condena o te corona. Así nos pasamos todo el almuerzo.
Y finalmente venía lo inevitable.
Al despedirnos, su “nos volveremos a ver”, hicieron también inevitable decirle “por supuesto, me caíste muy bien”. Sabía que cuando viera en mi teléfono su número, solo contestaría para cuando no tenga nada que hacer.
Preparando el After Office.
Al llegar el cuestionario de mis colegas era ineludible, pensé.
Mi vecino de escritorio suele ser un poco entrometido y cada vez que puede pregunta de mis salidas, sin embargo por alguna extraña razón esta vez no preguntó donde y con quién me vi aquel medio día… safé fácil del interrogatorio.
Sin grandes explicaciones – soy hábil en eso –, dije que era un posible cliente con un gran proyecto en mente y que tal vez tome nuestra accesoria, trabajo y más trabajo. Rápido y conciso.
Sentada en mi escritorio abrí mi correo y miré otra vez su foto: su ancha espalda y tenida seminformal resaltaban sus detalles de hombre cool e interesante, es guapo después de todo.
- Hola! - ... Cerré automático mi mail.
- ¿Qué harás después de la oficina? -. Mi vecino de escritorio preguntó.
Me invitó al Club de Jazz, un espacio de mezclas en razas y música. Me encantan las mezclas.
Aquí el Jazz se funde con el Pisco Sour y el Rithm and Blues. Suenan muy bien con el Ron. Cristián Cuturrufo lo sabe muy bien pues es fiel exponente de este círculo:
“Invito a todos los amantes, parejas o conocidos a sentir como se te pelan los huesos y se te sube la temperatura en un lugar donde las sensaciones se escuchan y se tocan.”
Es una tendencia que paso a paso se interna en nuestra piel: el Jazz.
Creo que no me haría nada de mal un trago con buena música, aunque es raro que él nunca me había invitado a salir antes… fin del día.
Día de Chance
Es agotador que un compañero de pega quiera incesantemente entrar en mi corazón, que cada pregunta tenga que ver con quien comparto mi cama. No sé si me quiere apretar fuerte entre sus brazos o quiere tomar el té de las cinco para hablarme de su vida. Me desgasta. Prefiero que todo siga tal cual, tú en tu mundo y yo en el mio.
Hoy viernes mi cabeza sólo piensa en apagar pronto el computador, caminar sin rumbo fijo y después de farra con mis “amiguis”.
Por lo menos hoy la jornada acaba al medio día. Que bueno trabajar así.
Ayer Camila, mi amiga hippie que siempre busca datitos baratos, me contó de un restorán clásico, ideal para almorzar. Cómodo, de platos caseros, El Casa de Cena. Está a dos cuerdas de plaza Italia (Pje. Almirante Simpson Nº 20).
Gracias amiga por el dato, lo tendré muy presente para mis caminatas de medio día, sin embargo sólo un chocolate que tengo en mi bolso será por hoy mi colación. Mas tarde iré el cine por lo que las cabritas con bebida son menú obligado.
Ya es hora de marchar, antes hecho un vistazo a la cartelera de cine para ver que película puedo ver. Estoy un tanto nostálgica, el Cine El Biógrafo seguro tendrá un tema para mi.
Así es, La maldición de la Flor Dorada, un film con historia, engaños y amor imperial, con la tradición china en tela de juicio. Un drama épico por sobre todo. Sus efectos especiales son de muy buen nivel, los premios en fotografía y ambientación me hacen pensar que es una buena opción.
Además que está en uno de los barrios más onderos de la ciudad. Es en la calle Lastarria, popular, bohemia y emplazada en un edificio a punto de cerrar muchas veces.
Hora de la función 17:00 horas. Tiempo suficiente para caminar, pensar, mirar y escuchar.
Caminar hace bien.
Karina, mi mejor amiga y compañera de oficina, es la típica chica de gran personalidad que no tiene novio porque asusta su espontaneidad, pero que todos los hombres se vuelven a mirarla, es muy guapa. Hoy una vez más siento esa distancia que vi hace unos días en ella. No hay preguntas ni comentarios, solo un frío “hasta el lunes”. Ni siquiera un beso de despedida, creo que algo pasa y no sabe como decirlo. Me asusta. Mañana se lo preguntaré, no puedo seguir como si nada pasara.
Ya estoy en la calle con rumbo fijo. Mis audífonos puestos y la música fuerte marca mi andar cual virtual pasarela. Parece que creciera unos centímetros de alto al andar así. Los hombros bajan atrás, el pecho sale y las rodillas se estiran y los tacos suenan a topar el piso, la ciudad es mía, me pertenece, soy parte y actriz de todo lo que sucede, consecuencia dejo. Huellas.
Suena un tema disco de los 80’s en mi mp3. Quiero tener uno de Michael Jackson y por arte de magia apareció esta disquería, Lugar sin Limites. Llena de discos viejos y seguro encuentro lo que busco, es más, si no está lo que buscas ellos de encargan de averiguarlo por ti, que mejor. Lo pides y retiras cuando ellos lo indiquen. Mágico lugar.
Y con mi sueño cumplido sigo mi camino. Con la mente en todas partes, mirando las tristes y amargadas caras de transeúntes cabizbajos, pensando también en lo poco feliz que soy, porque, aunque suene cliche, lo soy. Es mi tarea hoy, hacerme cargo de lo que siento y dejar que la vida me siga sorprendiendo.
Dualidad
Ya estoy en casa, sentada, escuchando a un tipo en la radio que comenta lo sucedido en el mundo hoy, no me interesa. Hoy quiero pensar en mi, encontrar mi centro. Buscar las respuestas.
Tengo dos personas en el interior: una en la cabeza que consiente o inconscientemente dice lo que deber hacer y otra en el corazón que con las emociones y sentimientos también lucha por conseguir lo que quiere… en buscar el equilibrio se me pasa la vida.
Mi mejor amigo es de aquellas con la primera personalidad y cada consejo que de su boca sale es racional, certero, exacto, pero en su vida en la práctica lo tiene hecho un lío. ¿Y el corazón? ¿Que haces con el corazón?... te lo comes?
Del trabajo a la casa, de la casa al trabajo, reunión con amigos, reunión con citas, a la casa otra vez y se repite la pauta. Lo disfrutas apenas, sólo reacciones viserales aparecen en la mente que hacen de la vida un mecanismo constante.
Ya creo que es suficiente pensamiento para un jueves por la noche. Mis amigas suelen dormir a esta hora o están con sus novios (o eso dicen), mirando una película, así que agarraré moto que un trago no le hace mal a nadie.
Ni siquiera del tipo del otro día he sabido. Dejaré el corazón en la casa, hoy mandan las hormonas.
Un lavado de diente, cambio de blusa, perfume, llaves, cigarrillos y cartera. - Taxi !!… al Bellas Artes por favor -.
Parada, “La Casa Naranja”, un bar restaurante hermoso, ricos tragos y picoteos.
Entro sola, nerviosa. No se que sucede en mi que cada vez que salgo sin compañía mi corazón se acelera y las piernas me tiemblan, no importa, no será un argumento de retirada, es más, disfruto de este nervio, de lo contrario sería como una salida más y cada una debe ser especial.
Desahogos Comunes
Textos libres y narraciones suaves de temas urbanos, propios y actuales.
03 octubre, 2010
07 octubre, 2008
Escalosfrios
Quien no ha sentido esta inexplicable respuesta...! Porque si, es una respuesta del alma.
Sensación grata de un extraño frió sin frió o calor sin calor. Sólo se detiene la sangre y camina por la venas una tibio regocijo, fruto de alguna experiencia que la crea. Los sentidos de hacen más atentos y cada uno de ellos reciben con más sensibilidad lo que ocurre alrededor.
Que más que las vibraciones y ondas de una estimulante melodía, pueden lograr que esto suceda. Hacer que cada músculo se contraiga, que cada sentido crezca hasta lo más alto posible, volar lejos y llegar a lugares que nunca sospeché que existían. Entrar en ese mundo desconocido que, como un portal abierto a otra dimensión, se crea con cada compaz. Se abre así, de la nada y con nada, de esta forma también pasamos al otro lado, temerosos, pero con la tranquilidad de estar en un sitio nuestro... todo nos es familar, hermoso, calido, acogedor, bello, lleno de la energia superior que sembramos todos los dias y hoy cosechamos en este lugar, pleno de la dicha de estar abriendo la conciencia.
Hoy he nacido de nuevo, disfruto de cada día como si fuera el último, me despido de cada persona como si fuera la última vez que veré, porque asi, cuando la recibo, es como si fuera la primera... comenzando de cero para llenarme de ese gran regalo que significa compartir momentos aprovechándolos al máximo.
Es aquí donde los escalosfrios aparecen, con la melodia envolvente de la música, con la despedida, con el saludo, con el viaje de la imaginacion... la mejor sensación que alguna vez... y cada día recorre mi espalda y hoy recupero con alegría y emoción, pues con ello puedo decir que siento otra vez.
Sensación grata de un extraño frió sin frió o calor sin calor. Sólo se detiene la sangre y camina por la venas una tibio regocijo, fruto de alguna experiencia que la crea. Los sentidos de hacen más atentos y cada uno de ellos reciben con más sensibilidad lo que ocurre alrededor.
Que más que las vibraciones y ondas de una estimulante melodía, pueden lograr que esto suceda. Hacer que cada músculo se contraiga, que cada sentido crezca hasta lo más alto posible, volar lejos y llegar a lugares que nunca sospeché que existían. Entrar en ese mundo desconocido que, como un portal abierto a otra dimensión, se crea con cada compaz. Se abre así, de la nada y con nada, de esta forma también pasamos al otro lado, temerosos, pero con la tranquilidad de estar en un sitio nuestro... todo nos es familar, hermoso, calido, acogedor, bello, lleno de la energia superior que sembramos todos los dias y hoy cosechamos en este lugar, pleno de la dicha de estar abriendo la conciencia.
Hoy he nacido de nuevo, disfruto de cada día como si fuera el último, me despido de cada persona como si fuera la última vez que veré, porque asi, cuando la recibo, es como si fuera la primera... comenzando de cero para llenarme de ese gran regalo que significa compartir momentos aprovechándolos al máximo.
Es aquí donde los escalosfrios aparecen, con la melodia envolvente de la música, con la despedida, con el saludo, con el viaje de la imaginacion... la mejor sensación que alguna vez... y cada día recorre mi espalda y hoy recupero con alegría y emoción, pues con ello puedo decir que siento otra vez.
19 agosto, 2008
Sale el sol.... después de la lluvia siempre sale el sol
Al despertar siempre me pregunto lo paradojico que resulta esto de que la lluvia nos lleve a la melancolia, cuando que por gracias a ella pronto la naturaleza dormida, despertará y será maravillosa al cambiar los colores, formas, luces y texturas.
Cada día miro por la ventana y espero con ansias que todo salga de la ivernación propia de esta estación... ¿te has dado cuenta que, sin embargo durante este tiempo hay respiros de preciosa luz?
Esa energía me llena de impulso para caminar erguido y fuerte, esperar que las nubes salgan y den paso al sol que siempre sale después de la lluvia, como en la vida.El dolor del invierno se nos hace eterno pero nos olvidamos que la paciencia, la madre de todas ciencias, nos invita a calmar y esperar tranquilos que ya la oscuridad pasará luego de haber vivido la pena completa, el camino recorrido.
Un duro proceso que se debe masticar muy bien estando muy atentos a cada mascada, pues de no ser asi, tendremos que volver al principio. Sin abandonar todo lo que hemos avanzado y que no podemos ver a veces solos... cuida tu coazán, la trampas son tan simples que pueden ser imperseptibles, silenciosas, como una termita... por eso atento... tranquilamente despierto.No hagas un lado este tiempo de invierno, disfrutalo y haste cargo... con amor.
Eso es... ese amor dormido por el invierno, pero vivo dentro de todo tu ser es el alimento que tu alma necesita. Es desde alli donde la fuerza se hace presente y hace que rias, llores, camines, te detengas, escuches, hables... y todo desde el amor.
Si miras tu corazón con ternura descubrirás que esta lleno de buenas energías dormidas y que pronto despertarán.... no lo olvides.Después de la lluvia, siempre sale el sol... yo tampoco lo olvidaré.
Cada día miro por la ventana y espero con ansias que todo salga de la ivernación propia de esta estación... ¿te has dado cuenta que, sin embargo durante este tiempo hay respiros de preciosa luz?
Esa energía me llena de impulso para caminar erguido y fuerte, esperar que las nubes salgan y den paso al sol que siempre sale después de la lluvia, como en la vida.El dolor del invierno se nos hace eterno pero nos olvidamos que la paciencia, la madre de todas ciencias, nos invita a calmar y esperar tranquilos que ya la oscuridad pasará luego de haber vivido la pena completa, el camino recorrido.
Un duro proceso que se debe masticar muy bien estando muy atentos a cada mascada, pues de no ser asi, tendremos que volver al principio. Sin abandonar todo lo que hemos avanzado y que no podemos ver a veces solos... cuida tu coazán, la trampas son tan simples que pueden ser imperseptibles, silenciosas, como una termita... por eso atento... tranquilamente despierto.No hagas un lado este tiempo de invierno, disfrutalo y haste cargo... con amor.
Eso es... ese amor dormido por el invierno, pero vivo dentro de todo tu ser es el alimento que tu alma necesita. Es desde alli donde la fuerza se hace presente y hace que rias, llores, camines, te detengas, escuches, hables... y todo desde el amor.
Si miras tu corazón con ternura descubrirás que esta lleno de buenas energías dormidas y que pronto despertarán.... no lo olvides.Después de la lluvia, siempre sale el sol... yo tampoco lo olvidaré.
08 agosto, 2008
LA NUEZ

Han encontrado alguna vez una nuez fácil de romper?, han visto lo difícil que se hace llegar a su corazón?. Sin embargo cuando llegas la sensación de satisfacción, buen gusto y tranquilidad es enorme... cierto?.
Cada día que pasa, cada hora que corre, cada segundo, hoy es como el primero. Aprendí que debo disfrutar de aquello sin pensar en el mañana, pues los deseos son una ilusión que pueden cambiar tan fácilmente que ni siquiera te das cuenta. Vivir en la fantasía de creer en un sueño se hace pesado, pues te exiges más de lo eres capaz de dar y recibir... debes vaciar la taza para llenarla otra vez.
Dar también es una entrega y por ello algo que pierdes.
Las pérdidas... dolorosos caminos de enseñanza plena al final. Debo estar atento a que la pena no me consuma y que paso a paso, con seguridad y verdad, tener paciencia en aprender de lo vivido, dejando, soltando, desapegando toda aquella ilusión de lo que ya no está. Porque se hace un puente entre lo que fue y lo que pudo en un futuro ser y ya no ocurrió... eso pasa con cada pérdida.
Ahí es donde aparece otra vez la nuez: un duro trabajo de romper aquel tosco envoltorio. Tener cuidado y paciencia para no romper su carne, que yase cuidada en su interior por esta cáscara. La tarea es difícil. Nadie dijo que era fácil. Mirar lo que hay dentro y sentir que cada golpe que das puede ser el último... ese es el dolor. La pena de romper el corazón o de darse en un dedo, son miedos ante lo desconocido... la taza vacía.
Cuando llegas a la nuez se viene otra tarea, pero es la más fácil y exquisita. Ver la labor concluida, ver la cáscara rota y la nuez entera o a pedazos y comienza la prueba del sabor limpiando todo aquello que no nos sirve, sacando los restos de lo que sostiene el hermoso interior.
Tarea cumplida, comer de lo que nos ha costado tanto alcanzar, disfrutando de lo que nos entrega desiteresadamente la vida. Solo debo abrir los ojos, estar atento, romper y botar lo que no sirve y llenar una vez más la taza... pero ya desde la premisa del desapego, que nada es para siempre... todo cambia.
24 julio, 2008
Invierno gris
Porque será que el invierno cada año se encarga de recordarme que la vida no es fácil, que cada día que pasa es uno de enseñanzas desde el dolor. Quisiera tener un invierno tranquilo, en paz sin que la bruma de la mañana opaque el camino que recorro.
Retomo mi vida con fuerza, con esperanza, abrazando el dolor, aprendiendo a costa de mucha pena. Pero se que al final del camino está la luz que iluminará mi vida con desapego de las cosas y las personas, pues no me pertenecen... pertenecen a la vida y a los sueños que cada uno crea para si, con alegría.
Tendré paciencia, mucha paciencia y esperar que las cosas decanten para ser libre de los dolores y sufrimientos que nos recuerdan que si no existieran, la vida sería muy plana y no podríamos aprender las enseñanzas... son el aliño que nos hace crecer.
Retomo mi vida con fuerza, con esperanza, abrazando el dolor, aprendiendo a costa de mucha pena. Pero se que al final del camino está la luz que iluminará mi vida con desapego de las cosas y las personas, pues no me pertenecen... pertenecen a la vida y a los sueños que cada uno crea para si, con alegría.
Tendré paciencia, mucha paciencia y esperar que las cosas decanten para ser libre de los dolores y sufrimientos que nos recuerdan que si no existieran, la vida sería muy plana y no podríamos aprender las enseñanzas... son el aliño que nos hace crecer.
20 enero, 2008
El oso y el árbol... un cuento con alma.
En un lugar lejano, en donde el planeta es pequeñamente redondo, como el del Principito, había un árbol de grandes y pesadas ramas. Junto a él había otros más con los que conversaba de vez en cuando. Sabía que no pasaría mucho tiempo en que ellos se fueran, pues era la ley de la vida, cada uno tomaba el rumbo del destino que le correspondía. El era pequeño aún para ello y sus raices estaban aun muy enterradas.
Pues, esos días llegaron en que solo se quedó y triste comenzó a mirar a su alrededor, nadie había pero se dió cuenta que era todo muy bello. Antes, con los otros árboles, estaba preocupado de atenderlos y entenderlos, ahora sólo se tenía a él mismo y su entorno.
Tranquilo comprendió que tenía que esperar que su destino llegaría, mientras debía aprender de si y todo lo que los otros árboles le enseñaron... y se durmió.
Cuando despertó, asustado vió que el suelo estaba muy lejos y claro, había crecido. Su tronco era más grueso ahora pero sus ramas seguían del mismo tamaño, se sintió extraño.
Un día despertaba al alba con el canto de los canarios que se posaban en sus ramas para dormir y sintió un peso en sus raices. Quería tomar agua y no podía moverlas. Se movía en algunos intentos y dió un grito de impaciencia.
Y cual fue su asombro al ver que, igual de asustado, salto del suelo un oso peludo y regordete de pelo cafe con leche. El oso le pidió disculpas, pues con la oscuridad de la noche sólo atinó a recostarse allí para descansar.
El osesno era joven y andaba explorando nuevos territorios como todos los demás, pero se sentía solo, tal como el árbol. Entonces conversaron tanto que el sol y la luna los saludaban cada vez con más frecuencia.
A árbol le crecieron las ramas porque el osesno ya creció también, entonces así lo podía cubrir mejor del sol y de las fuertes lluvias del invierno... cumpleaños y navidades.
Se hicieron grandes amigos. A cambio el oso regaba periodicamente sus raices, podaba sus ramas secas y limpiaba; el árbol le entregaba sus frutos.
Pero un día el oso le dijo al árbol que ya era tiempo de seguir su destino. El árbol también le dijo lo mismo. Pero habían compartido tanto tiempo juntos que sentían que tal vez su destino era compartir sus años para siempre... se creó la primera gran duda, que hacer. Ambos se necesitaban.
Las raices estaban enterradas y sintió árbol que su futuro era permanecer allí plantado para crecer y dar grandes frutos; comida para otros. Por su parte oso sentía pena de dejarlo solo, pero sus ansias por experimetar cosas nuevas, crecer en su camino de animal, le eran tanto o más importantes... por ello, se fue. Árbol quedó en su lugar de siempre junto a otros que crecieron a su alrededor. Pensaba en qué debería hacer para seguir adelante en su desarrollo y sintió también que ya era hora de tomar rumbo como otros de su especie que alguna vez desenterraron sus raices y emigraron a otros lugares. Era extraño caminar sin un fin determinado pero siguió su instinto. Conoció muchos otros que como él hicieron lo mismo y no se sintió solo como pensaba y fue muy feliz... sin oso, pero su recuerdo estaba en él.
Pues, esos días llegaron en que solo se quedó y triste comenzó a mirar a su alrededor, nadie había pero se dió cuenta que era todo muy bello. Antes, con los otros árboles, estaba preocupado de atenderlos y entenderlos, ahora sólo se tenía a él mismo y su entorno.
Tranquilo comprendió que tenía que esperar que su destino llegaría, mientras debía aprender de si y todo lo que los otros árboles le enseñaron... y se durmió.
Cuando despertó, asustado vió que el suelo estaba muy lejos y claro, había crecido. Su tronco era más grueso ahora pero sus ramas seguían del mismo tamaño, se sintió extraño.
Un día despertaba al alba con el canto de los canarios que se posaban en sus ramas para dormir y sintió un peso en sus raices. Quería tomar agua y no podía moverlas. Se movía en algunos intentos y dió un grito de impaciencia.
Y cual fue su asombro al ver que, igual de asustado, salto del suelo un oso peludo y regordete de pelo cafe con leche. El oso le pidió disculpas, pues con la oscuridad de la noche sólo atinó a recostarse allí para descansar.
El osesno era joven y andaba explorando nuevos territorios como todos los demás, pero se sentía solo, tal como el árbol. Entonces conversaron tanto que el sol y la luna los saludaban cada vez con más frecuencia.
A árbol le crecieron las ramas porque el osesno ya creció también, entonces así lo podía cubrir mejor del sol y de las fuertes lluvias del invierno... cumpleaños y navidades.
Se hicieron grandes amigos. A cambio el oso regaba periodicamente sus raices, podaba sus ramas secas y limpiaba; el árbol le entregaba sus frutos.
Pero un día el oso le dijo al árbol que ya era tiempo de seguir su destino. El árbol también le dijo lo mismo. Pero habían compartido tanto tiempo juntos que sentían que tal vez su destino era compartir sus años para siempre... se creó la primera gran duda, que hacer. Ambos se necesitaban.
Las raices estaban enterradas y sintió árbol que su futuro era permanecer allí plantado para crecer y dar grandes frutos; comida para otros. Por su parte oso sentía pena de dejarlo solo, pero sus ansias por experimetar cosas nuevas, crecer en su camino de animal, le eran tanto o más importantes... por ello, se fue. Árbol quedó en su lugar de siempre junto a otros que crecieron a su alrededor. Pensaba en qué debería hacer para seguir adelante en su desarrollo y sintió también que ya era hora de tomar rumbo como otros de su especie que alguna vez desenterraron sus raices y emigraron a otros lugares. Era extraño caminar sin un fin determinado pero siguió su instinto. Conoció muchos otros que como él hicieron lo mismo y no se sintió solo como pensaba y fue muy feliz... sin oso, pero su recuerdo estaba en él.
23 noviembre, 2007
Cosechar lo sembrado.
Siempre hay sueños que cumplir y metas que alcanzar... cuando algunos de ellos comienzan a desarrollarse es cuando decimos, por fin mi sueño se hace realidad.
Es la felicidad que se hace presente y el dicho de que cuando uno anhela con toda el alma, el universo entero se confabula para que ello suceda, se cumple... alegría, dicha plena.
Raro, ¿verdad?, no estamos acostumbrados a que ello ocurra, pues no lo creemos. Somos pesimistas y negativos, por nos empantanamos en nuestras propias ideas. Sin embargo, si miramos al cielo podemos encontrar que las nubes solo son parte de lo hermoso del infinito y no una capa de dudas.
Disfrutar lo que ya hay, ser sencibles a lo simple de la vida, creer en que todo puede suceder... solo cree.
Es la felicidad que se hace presente y el dicho de que cuando uno anhela con toda el alma, el universo entero se confabula para que ello suceda, se cumple... alegría, dicha plena.
Raro, ¿verdad?, no estamos acostumbrados a que ello ocurra, pues no lo creemos. Somos pesimistas y negativos, por nos empantanamos en nuestras propias ideas. Sin embargo, si miramos al cielo podemos encontrar que las nubes solo son parte de lo hermoso del infinito y no una capa de dudas.
Disfrutar lo que ya hay, ser sencibles a lo simple de la vida, creer en que todo puede suceder... solo cree.
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